'; ?> Entrevistamos a Gemma Rovira, traductora de Rothfuss en España | La historia de Kvothe
 

Entrevistamos a Gemma Rovira, traductora de Rothfuss en España

. Categorias: Blog · El nombre del viento · El temor de un hombre sabio
«Me pareció un libro precioso, muy equilibrado, con muchos ingredientes atractivos. Yo suelo llamarlo la antinovela fantástica.»

 
Con el segundo libro de Patrick Rothfuss, El temor de un hombre sabio, a punto de aparecer en todas las librerías, la traductora Gemma Rovira nos ha concedido una entrevista para hablar de su experiencia con la Crónica del Asesino de Reyes. Queremos agradecer a Gemma el tiempo que nos ha dedicado y esperamos que la entrevista sea de interés para los lectores de Patrick Rothfuss.


· La primera pregunta es obligada: ¿cómo entraste en contacto con el mundo de Kvothe? ¿Habías leído ya El nombre del viento o lo conociste cuando la editora te propuso traducirlo?

El nombre del viento fue un encargo más de la editora. No había oído hablar de Patrick Rothfuss; solo sabía que la editorial tenía grandes esperanzas depositadas en su primera novela. Llegó a mis manos como cualquier otro libro, pero ahí se acabó la normalidad: por todo lo demás, fue un libro excepcional desde el primer momento.

· Rothfuss revisa sus textos muy a fondo y tiende a mimarlos podando las palabras –párrafos, capítulos– sobrantes. Además, salpica sus textos de leyendas narradas por voces distintas e incluye letras de canciones. Y por si fuera poco, en El nombre del viento aparecen varios idiomas ficticios. ¿Fue un reto enfrentarte a todo ello a la vez o ya habías pasado antes por trances similares?

Sí, era un reto, desde luego. Por la extensión, la complejidad, la calidad. Pero precisamente por eso también era un regalo. No me costó nada dejarme llevar por la narración; estaba todo tan bien construido y tan cuidado que sentía como si el autor me guiara en todo momento. Supongo que me pasaba lo mismo que a los lectores, que quedan atrapados por la historia desde la primera página.

· La música, en particular, es una parte muy importante de la Crónica del Asesino de Reyes. Como aficionada a la música, ¿tuviste que dar muchas vueltas a las canciones para que transmitieran su mensaje y al mismo tiempo «sonasen» bien en castellano?

Las canciones eran delicadas, porque muchas veces había que conservar determinados elementos, no podías limitarte a hacerlas rimar. Tenían que sonar bien, pero también tenían que decir exactamente lo que decían en el original. Había algunas satíricas, otras más profundas, diferentes versiones de una misma canción… Lo más antipático, quizá, de las canciones y los poemas era que me obligaban a interrumpir el ritmo de trabajo: tenía que parar, hacer un borrador y revisarlo varias veces.

· ¿Esperabas que El nombre del viento cosechara el éxito que tuvo en España? ¿Cómo sienta ver esa cantidad de ejemplares traducidos por ti en las posiciones de honor de las librerías, cuando pasas por delante?

Que un libro se venda tanto siempre es una sorpresa, pero la verdad es que en cuanto empecé a leerlo pensé que podía tener mucho éxito. Me pareció un libro precioso, muy equilibrado, con muchos ingredientes atractivos. Suelo llamarlo la antinovela fantástica. La verdad es que emociona ver esos expositores en las librerías, o encontrar a alguien leyéndolo en una sala de espera o en el metro.

Sin embargo, lo más emocionante en ese sentido es ver la expectación que se ha creado entre los fans de Rothfuss. A través de las redes sociales, pero también por contacto más directo, he palpado el entusiasmo de los lectores. Es impresionante verlos vibrar de esa manera, porque a mí estos dos libros también me han hecho vibrar como pocos. Es decir, que me identifico con los fans y comparto su entusiasmo. Por si fuera poco, recibo de ellos unos elogios desmesurados; por una parte me abochornan, pero por otra hacen que me sienta afortunada por poder hacer este trabajo.

· Pasemos a El temor de un hombre sabio, si te parece bien. Con el primer libro de Rothfuss, transcurrieron dos años entre su publicación en Estados Unidos y su aparición en castellano. Con el segundo, solo siete meses. ¿Has contado con menos tiempo para la traducción, teniendo en cuenta que además El temor es más largo?

He tenido el mismo tiempo, más o menos. Digamos que con los dos he tenido que correr. Esa es una de las cruces de esta profesión.

· En este segundo volumen, la trama se complica, vemos más mundo y Kvothe crece como personaje. Pasando por alto su longitud, ¿la traducción del segundo libro te ha resultado más cómoda que la del primero?

Me ha resultado bastante más cómoda porque desde la primera página conecté con el libro anterior, y por lo tanto contaba con la ventaja de conocer a fondo a los personajes, los escenarios, el tono de la narración, el estilo del autor. Tenía la impresión de saber por dónde pisaba.

· ¿Qué tal ha ido esta vez por el arcano foro de traductores de Rothfuss? Sin revelar nada importante, ¿nos contarías como transcurre una conversación por allí? ¿Cada traductor habla con Rothfuss por separado o tenéis contacto entre vosotros?

El foro es una idea genial y una herramienta muy útil. Es donde los traductores de Rothfuss a los diferentes idiomas hacemos consultas al autor, pero «en abierto»: él nos contesta y todos podemos ver las preguntas y las respuestas de todos. De modo que no solo resuelves tus dudas, sino que además las dudas de los otros traductores hacen que te fijes en detalles que tal vez habrías pasado por alto. Por si fuera poco, había mucho compañerismo, y si alguna vez el autor tardaba en contestar, tratábamos de solucionar las dudas entre nosotros.

Nunca había trabajado con un autor que se interesara tanto por el trabajo de sus traductores. Rothfuss no se cansa de aclarar detalles, hacer sugerencias, proponer soluciones. Lo más admirable es su actitud: modesta, solidaria, respetuosa, agradecida. En ningún momento pretende imponer nada, y nos da mucha libertad, con el convencimiento de que nosotros somos quienes conocemos mejor la lengua de llegada. Y con su gran sentido del humor, toda esa parte del trabajo resulta muy agradable y entretenida.

· ¿Cómo ha sido el proceso de revisión de El temor de un hombre sabio?

Ha sido largo y agotador, pero ha valido la pena. El libro se merecía una revisión muy detallada; cuando has estado en sus entrañas y has visto hasta qué punto el autor cuida hasta el último detalle, sientes una especie de obligación moral de hacer lo mismo con tu traducción. Como la revisión de El nombre del viento, fue un proceso largo y enriquecedor. Le dediqué muchas horas de trabajo, y espero que se vean reflejadas en el resultado final.

· Estamos llevando a cabo una relectura detallada y en común de El nombre del viento en nuestro foro, y todo el mundo coincide en que está encontrando detalles en los que no se había fijado la primera vez. ¿Opinas que los libros de Rothfuss llaman a volver a leerlos para fijarse en los detalles? ¿Crees que, al terminar El temor, los lectores sentirán el impulso de repasar al menos algunos pasajes del primer libro?

Para fijarse en los detalles o simplemente por el placer de volver a leer algunos pasajes. Hasta a mí me dan ganas de volver a empezar por la primera página. Sé que cuando el libro salga a la calle no podré resistir la tentación.

· Ahora que no nos oye nadie… ¿Sabes cómo termina la trilogía? ¿Conoces la solución de al menos algunos de sus misterios?

No, no sé cómo termina. En El temor de un hombre sabio aparecen algunas pistas, pero siempre que he empezado a formular hipótesis o especular sobre diferentes personajes me ha entrado vértigo. Y cuando salga el último libro de la trilogía, no voy a tener ninguna prisa por llegar a la última página. Por mí, esta historia podría no tener final.

 
 
 
 

Comentarios

 
 
} ?>