A perseguir el viento (fragmento de “El temor de un hombre sabio”)

14 comentarios . Categorias: Blog · El temor de un hombre sabio

(Este último avance antes de que salga El temor de un hombre sabio el jueves 3 de noviembre no revela nada que no sepa quien haya leído la sinopsis del libro, pero advertimos que forma parte del capítulo 50. En él, Kvothe mantiene otra conversación con Elodin, esta vez fuera del aula.)

Portada de El temor de un hombre sabio


A perseguir el viento

No me sorprendió mucho encontrar a Elodin en el Puente de Piedra. A esas alturas, me sorprendían muy pocas cosas del maestro nominador. Estaba sentado en el parapeto de piedra del puente, de un metro de alto, balanceando los pies descalzos por encima del río, que discurría treinta metros más abajo.
       —Hola, Kvothe —dijo sin desviar la mirada de las aguas revueltas.
       —Hola, maestro Elodin —respondí—. Me temo que voy a tener que marcharme de la Universidad durante un bimestre o dos.
       —¿De verdad lo temes? —Detecté un susurro de regocijo en su voz, serena y resonante. Tardé un momento en darme cuenta de a qué se refería.
       —Es solo una forma de hablar.
       —Nuestras formas de hablar son como dibujos de nombres. Nombres vagos, débiles, pero nombres al fin y al cabo. Ten cuidado con ellos. —Levantó la cabeza y me miró—. Siéntate un momento a mi lado.
       Empecé a ofrecer una excusa, pero entonces vacilé. Al fin y al cabo, Elodin era mi padrino. Dejé el laúd y el macuto en el suelo del puente. En el rostro infantil de Elodin apareció una sonrisa cariñosa; dio unas palmaditas en el parapeto de piedra, ofreciéndome asiento. Miré por encima del borde con una pizca de ansiedad.
       —Prefiero no sentarme, maestro Elodin.
       —La prudencia le aviene al arcanista. La seguridad en sí mismo le aviene al nominador. El temor no se aviene con ninguno de los dos. No se aviene contigo. —Dio otra palmada en la piedra, esa vez más firme.
       Me subí con cuidado al parapeto y pasé los pies al otro lado. La vista era espectacular, estimulante.
       —¿Ves el viento?
       Lo intenté. Por un momento me pareció que… No. No era nada.
       Negué con la cabeza. Elodin encogió los hombros con desenfado, aunque creí percibir una pizca de decepción.
       —Este es un buen sitio para un nominador. Dime por qué.
       Miré alrededor.
       —Viento amplio, agua impetuosa, piedra vieja.
       —Buena respuesta. —Detecté un placer genuino en su voz—. Pero hay otra razón. En otros sitios también hay piedra, agua y viento. ¿Qué hace que este sea diferente?
       Pensé un momento, miré alrededor y meneé la cabeza.
       —No lo sé.
       —Otra buena respuesta. Recuérdala.
       Me quedé esperando a que continuara. Como no lo hizo, pregunté:
       —¿Por qué es un buen sitio?
       Elodin se quedó contemplando el agua largo rato antes de contestar:
       —Es un borde. Es un lugar elevado con la posibilidad de caer. Las cosas se ven más fácilmente desde los bordes. El peligro despierta la mente dormida. Hace que veamos claras algunas cosas. Para ser nominador hay que ver las cosas.
       —¿Y la caída?—pregunté.
       —Si te caes, te caes —dijo Elodin encogiendo los hombros—. A veces, caer también nos enseña cosas. En los sueños, muchas veces caes antes de despertar.
       Nos quedamos un rato callados, absortos en nuestros pensamientos.
       Cerré los ojos y traté de escuchar el nombre del viento. Oía el agua bajo el puente y notaba la piedra bajo las palmas de mis manos. Nada más.
       —¿Sabes qué decían antes cuando un alumno se tomaba un descanso de un bimestre y se marchaba de la Universidad? —preguntó Elodin.
       Negué con la cabeza.
       —Decían que iba a perseguir el viento—dijo riendo.
       —Ya he oído esa expresión.
       —Ah, ¿sí? ¿Y qué te pareció que significaba?
       Hice una pausa para escoger mis palabras.
       —Me pareció que tenía connotaciones frívolas. Como si los alumnos corrieran por ahí sin propósito.
       Elodin asintió con la cabeza.
       —La mayoría de los alumnos se marchan por motivos frívolos, o para entregarse a frivolidades. —Se inclinó hacia delante para mirar hacia abajo en línea recta—. Pero no siempre significó eso.
       —¿No?
       —No. —Volvió a enderezarse—. Hace mucho tiempo, cuando todos los alumnos aspiraban a ser nominadores, las cosas eran diferentes. —Se chupó un dedo y lo levantó—. El nombre que se animaba a buscar a la mayoría de los nominadores novatos era el del viento. Después de encontrar ese nombre, su mente dormida despertaba y era más fácil encontrar otros nombres.
       »Pero a algunos alumnos les costaba encontrar el nombre del viento. Aquí había pocos bordes, poco riesgo. Por eso se marchaban a tierras salvajes, incultas. Buscaban fortuna, tenían aventuras, perseguían secretos y tesoros… —Me miró—. Pero en realidad lo que buscaban era el nombre del viento.
       Vimos llegar a alguien al puente e interrumpimos nuestra conversación. Era un hombre moreno, de rostro avinagrado. Nos miró de reojo sin volver la cabeza, y al pasar detrás de nosotros intenté no pensar en lo poco que le habría costado darme un empujón y tirarme del puente.
       Pasó de largo. Elodin dio un hondo suspiro y continuó:
       —Las cosas han cambiado. Ahora todavía hay menos bordes que antes. El mundo es menos salvaje. Hay menos magia, más secretos, y solo un puñado de personas que saben el nombre del viento.
       —Usted lo sabe, ¿verdad? —pregunté.
       Elodin asintió.
       —Cambia de un lugar a otro, pero yo sé escuchar y detectar sus transformaciones. —Rió y me dio unas palmadas en la espalda—. Debes irte. Persigue el viento. No temas los riesgos que puedan aparecer. —Sonrió—. Con moderación.
       Pasé las piernas por encima del parapeto, salté al puente y volví a colgarme el laúd y el macuto del hombro. Pero cuando ya había echado a andar hacia Imre, la voz de Elodin me detuvo:
       —Kvothe.
       Me di la vuelta y vi a Elodin inclinado hacia delante por el borde del puente. Sonreía como un colegial.
       —Escupe. Trae buena suerte.

© 2011 Patrick Rothfuss.
© 2011 Random House Mondadori, S.A.
© 2011 Gemma Rovira, por la traducción.

 
 
 
 

Comentarios

  1. Mercedes dijo el 31 octubre 2011 a las 11:33 h:

    Cada fragmento megusta más, estoy deseando que llegue el momento de tener el libro en mis manos…. olerlo, hojearlo, y devorarlo leyendo hasta el final…….

  2. Nixon dijo el 31 octubre 2011 a las 13:59 h:

    Me encanta el libro.. fiel seguidor desde que logre conseguir el ejemplar en Venezuela.. de la manera mas única, logro llegar a mis manos.. ya que solo había llegado un ejemplar.

  3. Arancha dijo el 31 octubre 2011 a las 14:04 h:

    Muy interesante este fragmento, se va un tiempo de la universidad… para que? entiendo que se va antes de que le echen, no?? dios que ganas de saber mas!! venga que ya no queda nada!!!

  4. Andry Milan Ferreiro dijo el 31 octubre 2011 a las 14:53 h:

    pffff
    ke nervios

  5. WhiteFeather dijo el 31 octubre 2011 a las 15:29 h:

    ME ENCANTÓ! Realmente, aunque sea un fragmento corto, te mete en la historia y es super triste cuando la magia se acaba. Una pregunta abierta, alguien sabe cuando llega el 2°libro a Chile?? El 3 de noviembre también?

  6. Marta dijo el 31 octubre 2011 a las 16:07 h:

    Uffff ya no queda nada, qué ganas de tener el libro entre mis manos!!!

  7. Wynnfire dijo el 01 noviembre 2011 a las 4:36 h:

    Simplemente……………. genial.

  8. Angélica dijo el 01 noviembre 2011 a las 14:21 h:

    Cada vez que leo una parte nueva de este siguiente libro me hierve la sangre por no poder tenerlo en mis manos ya.
    Patrick Rothfuss es uno de los emjores escritores que he podido encontrar de esta época, consigue trasportar al lector a los lugares descritos con una facilidad asombrosa. Realmente increible.
    Muchísimas gracias por todo esto
    Un abrazo!

  9. Luci dijo el 01 noviembre 2011 a las 23:29 h:

    cada vez que lo leo me pongo mas emocionada… ya quiero tenerlo!!
    queria saber si sabian cuando llega este libro a costa rica? entiendo que sale la edicion en español el 3 de noviembre pero pienso que es solo para españa… o no?

  10. Javi dijo el 02 noviembre 2011 a las 12:29 h:

    Buenisimo, que ganas de que llegue el dia de mañana, saldre antes de la facultad solo para comprarlo jajaja

  11. Anonimo dijo el 02 noviembre 2011 a las 18:50 h:

    La verdad no quería leer este pequeño fragmento, pero con solo leer el primer enunciado no pude parar.
    Ya quiero tener “El temor de un hombre sabio” en mis manos y leerlo. El primer libro lo compre en una librería en Lugo,España solo para tener algo que leer en el avion, pues vivo en México. Pero ahora tengo un libro que leer toda mi vida.Aun asi tendre que esperar mas para tener este nuevo libro.
    Me encanto “El nombre del viento”, Patrick Rothfuss es un genio de la escritura.

  12. Tinö dijo el 03 enero 2012 a las 6:47 h:

    Me fue algo muy bueno leer el libro.
    Es como si te dijera que existen cosas asombrosas y que existen de verdad *.*

  13. Anónimo. dijo el 08 enero 2012 a las 0:22 h:

    Si lo leen escuchando Claro de Luna de Beethoven , puede ,quizás , sólo quizás que si realmente sienten la magia de las palabras ,lloren en ahogado silencio al final de este fragmento, con la paciencia de una hoja cayendo al otoño sobre el suelo húmedo.

  14. Koteen dijo el 05 abril 2012 a las 7:05 h:

    Me encanta esta parte del libro, y es que la verdad me encantan todas las partes donde sale Elodin, siempre me hace sonreír. Porque siempre tiene algo interesante y nuevo qué contar. Único en su clase…